Literatura y Mediana Edad

Marechal, Leopoldo (1900-1970)

Leopoldo Marechal Leopoldo Marechal nació en Buenos Aires en 1900 y murió en 1970, dejando una obra literaria que comprende poesía, novelas, teatro y ensayos. Fue maestro y profesor de enseñanza secundaria. En los cursos de cultura católica estudió teorías platónicas y aristotélicas que, aplicadas por él a la estética, se reflejan en sus novelas y ensayos de la madurez, pero que ya habían sido anticipadas por su ensayo Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939). En este libro revela Marechal la influencia que sobre sus teorías ejercieron las lejanas figuras de San Isidoro, San Agustín y Platón. En la primera etapa de su vida literaria prevaleció la poesía. Después de publicar Los aguiluchos (1922) se integro al grupo martinfierrista, y en Días como flechas (1926) recogió y profundizo las imágenes ultraístas y las metáforas renovadoras del vanguardismo.

Expandir Biografía

En 1929, sus Odas para el hombre y la mujer ilustran una poética apoyada en el equilibrio de las formas clásicas y en las preocupaciones filosóficas relacionadas con el universo platónico en el cual hay orden, armonía y medida. Finalmente, en el Heptamerón de 1966 Marechal hace la "biografía" de su alma en siete cantos que desarrollan los grandes temas de su obra poética: la patria, la estética, la alegría, la vida y la muerte. Ese mismo año El poema de robot amplía esa temática confrontando el mundo del espíritu y la belleza, con el mundo demoníaco de la maquina, con la desalmada era industrial, siguiendo siempre fundamentos teológico-religiosos. Después de muchos años de elaboración, publica en 1948 su famosa novela Adán Buenosayres, donde el protagonista, en los tres días anteriores a su muerte simbólica y resurrección, ejecuta un itinerario simbólico y metafísico por distintas zonas de la ciudad, conviviendo con innumerables personajes del arrabal y de las tertulias literarias que despliegan diferentes teorías de un lenguaje jocoso o de pretensiones serias. En 1965 vio la luz, El banquete de Severo Arcángelo y al año siguiente un ensayo titulado Claves de Adán Buenosayres, donde explicita un conjunto de datos y referencias que explican la génesis de esa novela y las claves teóricas que la sustenta. Es también autor de varias piezas teatrales entre las que se destaca Antígona Velez (1951). La Fundación Leopoldo Marechal se dedica en la actualidad a la difusión de su vida y de su obra.

Citamos tres párrafos de la novela Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, la que puede comprenderse como una elaboración de la transición/crisis de mediana edad.

...conocí un estado del alma que no era el de la vida ni tampoco el de la muerte, sino una posición de frontera en la cual vida y muerte se parecían y se diferenciaban. Me veía entre dos noches: la noche de abajo, es decir, la del mundo que yo abandonaba y cuyas formas, colores y sonidos me parecían ya inmensamente lejanos; y la noche de arriba, en la que mis ojos no vislumbraban ni el más leve signo de amanecer. Colocado entre una y otra noche, digo que mis ojos no se apartaban de la segunda, como si aguardasen no sé yo qué día venidero.

Este pasaje sintetiza el tipo de elaboración que el personaje intenta, centrándose en la posición de "frontera" que simboliza la transición, tanto como ése momento en que acepta que vida y muerte tanto se parecen como se diferencian lo que daría cuenta de la integración de la aceptación de la idea de la propia finitud.

En otro momento el personaje realiza una excursión nocturna a los suburbios de la ciudad para encontrar huellas históricas y mitológicas que den cuenta de algunos aspectos de su identidad y de su historia. Para concretar su propósito debe cruzar una tabla angosta:

Era el puente que unía las dos márgenes del abismo. Y entonces fue cuando se quebró la moral de los héroes, al pensar que deberían hacer equilibrio a tientas en una tabla insegura y sobre un zanjón cuya profundidad ignoraban... Adán Buenosayres la recorrió (la tabla)... En la mitad del camino se tambaleó peligrosamente bajo una ráfaga de viento, y oyó en la profundidad el tentador arrullo de los batracios que lo invocaban a su compañía... Al trasponer el zanjón verían ya las luces de la Casa del Muerto...

En estos párrafos puede observarse el tipo de elaboración que el personaje lleva acabo cuando habla de las dos márgenes simbolizando dos edades de la vida, la tabla estrecha, análogo al oscuro pasaje que pinta Dante Alighieri, el quebrarse la moral de los héroes, como símbolo de la transformación de la idea de inmortalidad, etc.

La descripción de ansiedades similares también pueden observarse en esta cita:

Sólo yo solo. ¡Si en la profunda medianoche, si en el instante justo en que un día concluye y el otro empieza, si en esa juntura misma quedase un resquicio por donde salir fuera del tiempo! Ayer un niño que, angustiado entre luces y músicas de fiesta, veía cómo el tiempo se derramaba cual un ácido y roía la casa festival con sus hombres; o un adolescente que ambicionaba desterrar el tiempo de su canto... ¡Señor, yo hubiera querido ser como los hombres de Maipú, que sabían reír o llorar a su debido tiempo, trabajar o dormir, combatirse o reconciliarse, bien plantados en la vistosa realidad de este mundo! Y no andar como quien duda y recela entre imágenes vanas, leyendo en el signo de las cosas mucho más de lo que literalmente dicen, y alcanzando en la posesión de las cosas mucho menos de lo que prometían...

En este párrafo también puede observarse una simbolización de la transición, un cambio en la percepción del tiempo que se opera normalmente en la mediana edad, y la elaboración de una infancia hasta ahora idealizada.

Citas de Adán Buenosayres, Libros Perfil, Buenos Aires, 1998.

Nota: Esta cita es parte del work-in-progress "La consulta psicoanalítica de Adán Buenosayres" que está elaborando el Lic. Guillermo Julio Montero, Presidente de la Fundación Travesía.

La Fundación Travesía agradece a la señora María de los Ángeles Marechal, Presidente de la Fundación Marechal, su autorización para reproducir los textos de Leopoldo Marechal.