Literatura y Mediana Edad
Conrad, Joseph (1857-1924)
(Teodor Józef Konrad Nalecz Korzeniowski, Berdiczew, 1857 - Bishopsbourne, 1924) Novelista británico de origen polaco considerado uno de los más grandes escritores modernos. Hijo de un noble polaco, quedó huérfano a los once años y estuvo bajo la tutela de su abuela y su tío paternos. A los dieciséis abandonó Polonia rumbo a Marsella, donde inició su andadura como marino mercante, que lo llevaría en una primera etapa a comerciar con armas para las tropas carlistas españolas y a un intento de suicidio. Ante la imposibilidad de llegar a oficial en la marina francesa y huyendo del peligro de ser reclutado por el ejército zarista (era súbdito ruso de la Polonia ocupada), se trasladó a Londres en 1878, sin saber inglés.
Dos años después aprobó el examen que lo convirtió en segundo oficial de la marina mercante, y seis años más tarde el que le proporcionaría el grado de capitán, casi al tiempo que pasó a ser súbdito británico. Navegó durante toda la década siguiente, particularmente por los mares del sur, el archipiélago malayo, África y el río Congo, experiencias que se reflejarían en su obra posterior. Conrad no comenzó a escribir hasta 1889, en que dio inicio a La locura de Almayer (1895), que no terminaría hasta cinco años más tarde, durante los cuales aún continuó navegando, actividad que abandonó definitivamente en 1894. El éxito, no obstante, tardó en llegarle; fue con Chance (1912), de la que se vendieron más de 13.000 ejemplares en dos años, pese a que desde el principio sus libros fueron bien recibidos por la crítica. Aunque la mayor parte de sus narraciones tienen como telón de fondo la vida en el mar y los viajes a puertos extranjeros, la suya no es una literatura de viajes en sentido estricto. Éstos constituyen, para Conrad, el ámbito en el que se desarrolla la lucha de los individuos entre el bien y el mal, el escenario en el que se proyectan sus obsesiones y, en particular, su soledad, su escisión, el desarraigo (su condición de polaco oprimido primero y luego exiliado debió dejar fuerte impronta en su carácter). Escribió en total trece novelas, dos libros de memorias y una buena cantidad de relatos. Entre las primeras destacan Lord Jim (1900), indagación en torno al problema del honor de un marino que sufre por su cobardía juvenil en un naufragio; Nostromo (1904), a menudo considerada su mejor creación; El agente secreto (1907), a propósito del mundo anarquista inglés; Bajo la mirada de Occidente (1911), situada en la Rusia zarista; Victoria (1915), ésta con los mares del sur como escenario y La línea de sombra (1917), narración abiertamente autobiográfica acerca de su primera singladura como capitán a bordo del Otago. Entre sus relatos largos o novelas breves es preciso mencionar El corazón de las tinieblas, publicado en forma de libro en 1902, que constituye, a partir de su recorrido por el río Congo, una verdadera bajada a los oscuros infiernos de la mente humana y su corruptibilidad. Aunque sostuvo cordiales relaciones con algunos ilustres escritores de su tiempo como H. James o H. G. Wells, y aunque con F. M. Ford escribió varias novelas conjuntamente, se mantuvo casi siempre al margen de la vida literaria. Con posterioridad su obra se ha ido valorando cada vez más y ha ejercido un fuerte influjo en la literatura, tanto inglesa como internacional.
Citamos algunos párrafos de la obra del escritor inglés Joseph Conrad, especialmente de La línea de sombra centrándonos en el interesante artículo de Hanna Segal titulado Joseph Conrad y la crisis de la mitad de la vida, quien sostiene que este texto de Conrad "es la más admirable descripción de la crisis de la mitad de la vida".
El texto de Conrad se inicia con estas palabras:
Sólo los jóvenes tienen estos momentos. No digo los muy jóvenes. No, los muy jóvenes no tienen, propiamente hablando, momentos. Es el privilegio de la temprana juventud vivir anticipándose a sus días, en continuidad plena de esperanza, lo que destierra toda pausa y toda introspección... Si, uno sigue andando y el tiempo sigue andando hasta que uno percibe adelante una línea de sombra, aviso de que debe dejar atrás, también, la región de la temprana juventud... Es este el período de la vida en que aquellos momentos de que hablaba pueden venir. ¿Qué momentos? Y bien, son momentos de aburrimiento, de hastío, de insatisfacción; momentos de arrebato. Quiero decir momentos en los que todavía los jóvenes propenden a las acciones arrebatadas, como casarse repentinamente o abandonar un oficio sin razón.
Resumen: Joseph Conrad, un marino profesional, publicó su primera novela a los 37 años. La tesis de este artículo es que la creatividad de Conrad fue movilizada por la severa crisis en su madurez. Creando habría elaborado su profunda ansiedad depresiva, en su punto crítico por ese entonces. La autora hace referencia a los escritos anteriores a esa primera novela, relacionando creatividad con posición depresiva, y se basa también en el artículo de Elliott Jaques "La muerte y la crisis de la mitad de la vida", en el que Jaques advierte la importancia de la crisis de madurez en la tarea creativa de los artistas... En La línea de sombra describe vívidamente la crisis de la madurez, raya divisoria entre el final de la juventud y la madurez, o mejor "línea de sombra".
Nota: El artículo de Hanna Segal ha sido publicado por Revista de psicoanálisis, Asociación Psicoanalítica Argentina, 1986, volumen XLIII, número 2. Los extractos de Conrad y el resumen han sido tomados textualmente de este artículo. La versión original apareció en International Review of Psycho-Analysis, 11, 3, 1984.